CAPÍTULO
3
-¿Es
verdad lo que dicen, Manu? ¿Carlos ha desaparecido?- las dos primas
entraron en el cuarto sobresaltadas interrumpiendo la conversación.
-Ya,
ya. No perdamos la calma.-Elena comenzó a dar vueltas por el cuarto.
- Ana y yo hemos estado hablando con algunos compañeros de tu
hermano. Dicen que lo veían más apenado de lo normal, pero que
cuando comenzó la obra recuperó la vitalidad de siempre. También
se rumorea que quería un autógrafo de Christian Sánchez.
-¿Y
ese hombre quién es? - pregunté.
Elena
puso los ojos en blanco.
-
No te enteraste de nada. Sánchez es uno de los protagonistas del
musical, el que bailaba con Amanda Digón.
- A
lo que iba. - cada vez veía a Ana más impaciente. -Dicen que Carlos
le preguntó a nuestra profesora si podía ir a hablar con ellos al
acabar la obra, pero lo único que recibió por su parte fue una
negativa.
Miré
a Pedro pidiéndole explicaciones. Este se había quedado con la boca
abierta.
-Yo
no sabía nada, os lo juro. Si supiera algo al respecto, os lo
hubiera dicho. Ahora que lo pienso, antes de sentarnos, Carlos se
acercó a la profesora. Intenté sonsacarle lo que le había dicho y
lo único que conseguí fue que se exasperara. ¡Ah, bueno! Y que al
final me dijera que le había preguntado por la duración del
musical.
-Entonces,
¿creéis que podría estar en el teatro?...-un rayo de esperanza
cruzó mi mente.
Ana
se encogió de hombros.
-
Cerraban a las doce, por lo que puede haberse ido, aunque tampoco sé
a dónde.
-¿Puedo
intervenir? Gracias. Hace poco, Carlos ha mandado un mensaje en el
que dice que está atrapado. ¿Dónde podría haberse quedado así?
Pensemos un poquito y analicemos la situación.
-¿De
qué hablas? ¿Has podido ponerte en contacto con él?- Ana no podía
dar crédito a lo que estaba escuchando.
-Se
ha desconectado rápido. He intentado preguntarle más acerca de su
paradero, pero no le llegan los mensajes.
-Inténtalo
de nuevo.
Con
una velocidad espantosa, Pedro tecleó un código incomprensible.
-¡Mecachis...!
Se ha vuelto a desconectar.
Mi
corazón empezó a latir de manera descontrolada al imaginarme a mi
hermano tirado en el suelo de un lugar tétrico. Sacudí la cabeza
asustado y cerré los ojos con fuerza para intentar que esa imagen se
esfumara de mi mente.
-Tenemos
que ir a buscarlo-supliqué-. Inmediatamente.
-
Se me ha ocurrido una idea. - Elena se apartó el pelo de la cara y
se apoyó en la cómoda-. La profesora dice que mañana vamos a
almorzar a un Burger King que está cerca del teatro. Podríamos
echar un vistazo a ver si encontramos alguna pista más.
-¡Joder!-me
quejé-. ¿Hay que esperar un día entero? Podríamos ir esta noche.
-Es
mejor mañana, que tendremos más tiempo para investigar. ¿Te
imaginas que nos perdiésemos por Madrid de noche? La habríamos
pifiado.
La
miré con el ceño fruncido. Había que encontrar a Carlos cuanto
antes.
-Manu.
Sé por lo que estás pasando, pero tienes que ser fuerte. Te
comprendemos.
En
ese momento, perdí por completo los nervios.
-
Tu hermano pequeño no está perdido en una gran ciudad ni tampoco tu
padre trabaja en otro país. No tienes ni idea de cómo siento. Ni tú
ni nadie.
-¡Manu!
Me
sentía perdido. La habitación comenzó a dar vueltas en mi cabeza.
De pronto, mi alrededor se tiñó de negro.
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