domingo, 29 de enero de 2017

ANALIZANDO #3: ¿Qué pienso sobre el teatro de Frankenstein?

¡Je, je! Hoy os traigo "Analizandos" por partida doble. Esta semana no tengo reseñas que ofrecer, por lo que además del Especial Día de la Paz, os voy a dejar mi breve opinión sobre un teatro al que fui esta semana. El teatro estaba basado nada más y nada menos que en Frankenstein, un pedazo de libro que leí hace poco y que me hizo mucha mella.
Sin embargo, ya os adelanto que el teatro no superó mis expectativas, por no decir otra cosa, que en mi opinión, me resulta un poquito fea y malsonante. Algunos, ya lo pudisteis ver en mi perfil de Twitter, donde puse exactamente: "Es decepcionante ir a ver una obra de teatro basada en uno de tus libros favoritos y que ésta no se parezca apenas al libro", seguido del hastag #Frankenstein, por lo que podréis estar deduciendo de que va todo esto. Otros, os estaréis enterando ahora mismo.
En resumen, aquel día me sentí un poquito decepcionada. ¿Queréis saber por qué? Pues os invito a seguir leyendo.


Ver el teatro de Frankenstein fue una actividad promovida por mi instituto.  Así que cuando me enteré que iba a poder disfrutar por segunda o tercera vez de uno de mis libros favoritos y encima en inglés, un idioma que me encanta y que llevo estudiando desde que era muy pequeña, me puse muy contenta. Me sentía muy afortunada por tener la oportunidad de ver Frankenstein desde otra perspectiva. Desde la perspectiva de espectadora, en vez de la de lectora. Eso me pareció interesante de experimentar, por lo que no pensé más de dos veces en entregar la autorización para ir.
Cuando llegó el gran día, estaba muy nerviosa. No sabía si iba a ser capaz de comprender la historia y para colmo de males, estaba totalmente convencida de que me iba a gustar. ¡Pobre de mí!
Quéinocente e ilusa he sido, ¿no? Al menos, la parte buena de ir a ver el teatro fue que pude practicar un poco mi "listening". El vocabulario no era muy difícil y en general la historia era comprensible y fácil de seguir, cosa de la que no estaba muy segura al principio.
Para empezar el teatro fue cortísimo, tan corto que ni duró una hora. En la representación, solamente había cinco personajes, que eran Víctor, Elizabeth, el monstruo, Henry y Robert Walton, los cuales se pasaron la mayor parte del tiempo cantando, como si de un musical se tratase, y apagando y encendiendo luces para pasar de una escena a otra. ¡Ah, bueno! Y si eso os parecido poco, se eliminaron un montón de escenas, además de añadir otras que no se encuentran en ninguna otra adaptación de la novela. ¡Perdón! No estoy del todo en lo cierto. Hubo una que me recordó mucho a Frankenstein de Mary Shelley, una película de 1994. ¡A ver, mis queridos lectores prestad atención un momento! Sí, vosotros. Sobre todo, los que hayáis leído Frankenstein, independientemente si os ha gustado como a mí o no. ¿¡Os podéis creer que Víctor Frankenstein resucite a Elizabeth con la misma máquina con la que creó el monstruo y que mientras el monstruo y Víctor se peleen por la dama, Elizabeth se suicide!? (Sí, habéis leído bien. Elizabeth muere. Siento habérselo dicho a los que no han leído el libro, pero necesitaba contarlo para desahogarme. ¡Perdón! ¡Perdón!) ¿¡Y que al final de la obra, el monstruo, se sienta tan triste  por la muerte de Víctor, que decida acabar con su vida pegándose un tiro en la sien!? ¿Cómo os quedáis si os digo esto? Si el corazón del monstruo era un bloque de hielo, ¿cómo podía sentir compasión por la muerte de un humano? ¿Un humano que lo había abandonado a su suerte?  Es que sinceramente, no lo podía comprender. Si no lo comprendéis vosotros, tranquilos, yo lo comprendo menos aún todavía.
¡Por favor! ¡Qué malísima adaptación! No me pudo transmitir ni con los personajes y su vestuario, ni con las luces, los decorados...¡Incluso acierto a decir que había pequeñas interferencias en la acústica! Esa obra no fue capaz de transmitir lo mismo que hizo el libro en su momento. Nada de nada. Y ahora, que estoy recordando ese momento tampoco me transmite nada.
He visto muy malas adaptaciones, como la La decisión de Anne, la adaptación cinematográfica de La decisión más difícil. Si hiciera una lista con las diferencias entre libro y película, que por cierto, he podido ver al detalle en La lectura y el cine, uno de mis blogs favoritos, creo que estabais leyendo esto hasta mañana. ¡Oh, y si os cuento el final! Ya eso son palabras mayores. Si lo hiciera, os quedaríais un poco sorprendidos, porque tras esos dos pedazos de spoilers que aparecen líneas más arriba, no creo que queráis leer un spoiler más brutal todavía del libro de una de vuestras posibles películas favoritas, ya que sé que a mucha gente le ha gustado La decisión de Anne y no quiero decepcionarlas, como me pasó a mí en ese momento (porque he visto la película y he leído el libro) y

muchas otras veces, como en esta, con Frankenstein.
En resumen, ahora entiendo por qué un montón de gente no fue a ver el teatro. Primero, porque algunos jóvenes de hoy en día odian el teatro y los libros y no tienen interés en nada relacionado con ambos aspectos y segundo, que por lo que he dicho antes, pensarían que tampoco se estaban perdiendo nada fuera de lo otro mundo.

Con lo primero no estoy de acuerdo para nada, pero con lo segundo sí. Tendrían que habérselo currado más. Por desgracia, hay muchos jóvenes no están tan interesados en el tema de la lectura, podrían haber demostrado que hay muchas novelas buenas que se están perdiendo mientras dedican su  tiempo libre por ejemplo, en jugar a vídeo juegos. Y además, con la obra tendrían que haberles animado a decir: "¡Dios mío! ¡Qué pedazo de obra maestra! ¡Voy a leer el libro!" o una cosa parecida. Pero no. No ha sido así. Al menos, si vuelvo a ver otra obra teatral basada en Frankenstein, espero que sea mucho mejor que esta.


2/5
UNA PÉSIMA ADAPTACIÓN QUE NO VA A PASAR MÁS ALLÁ DE LA SUELA DE LOS ZAPATOS DE VUESTRAS EXPECTATIVAS.
ES MUCHO MEJOR EL LIBRO.

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